martes, 17 de marzo de 2015

Perdida de colonias y crisis del 98


Crisis Marroquies


Primera crisis marroquí (1904-1906)
Estalló por la pretensión francesa de crear un protectorado en Marruecos a lo que se opusieron Alemania y España, que también tenían intereses en la zona.
Alemania vio la oportunidad de frenar la expansión colonial francesa y obtener para sí ganancias territoriales. Por su parte Inglaterra transigió con las aspiraciones de Francia a cambio de la renuncia de ésta a intervenir en Egipto, en tanto que España obtuvo el visto bueno francés para actuar en una pequeña parte del territorio marroquí. Pero Alemania se erigió en garante de la independencia de los gobiernos locales frente a las pretensiones imperialistas francesas, originando fuertes desavenencias. En marzo de 1905 el emperador Guillermo II visitó la ciudad marroquí de Tánger. El hecho elevó hasta su cénit la tensión entre germanos y franceses, que a punto estuvieron de enzarzarse en una guerra. En 1906 se celebró la Conferencia de Algeciras. En ella participaron numerosas potencias y se logró aliviar transitoriamente el riesgo de conflicto. Se admitió la formal independencia de Marruecos bajo la soberanía del sultán Muley Hafiz, pero en realidad el territorio se mantuvo bajo la tutela francesa. En correspondencia se permitió el libre comercio a todas las potencias. España consiguió mantener sus aspiraciones sobre el norte de la cordillera del Rif y organizó formalmente el área como protectorado en 1912; Francia ya lo había hecho anteriormente con sus territorios. La primera crisis marroquí desató las alarmas ante un posible conflicto internacional ya que en 1904 Francia y Reino Unido habían suscrito un pacto, la Entente Cordiale”,ampliado en 1907 con la incorporación de Rusia (Triple Entente). Un conflicto entre Francia y Alemania hubiese supuesto una guerra de proporciones incalculables.


2ª Crisis Marroqui
Se originó tras la acusación efectuada por Alemania de que Francia había trasgredido el Acta de Algeciras. El envío de un buque de guerra germano al puerto de Agadir como medida de presión para hacer valer sus exigencias territoriales, desencadenó una segunda crisis internacional. Francia, apoyada por Gran Bretaña, se doblegó finalmente a las pretensiones germanas, cediendo parte del Congo a cambio de gozar de total libertad de acción en Marruecos.
La segunda crisis marroquí exacerbó los ánimos nacionalistas de franceses y alemanes y despejó el camino hacia la guerra.






Crisis del 98 española (1898)


La construcción del Estado liberal y la articulación política de la moderna nación española se vivió con optimismo, fueron años de expansión económica y de progreso general. El ambiente cambió con la pérdida de Cuba y Filipinas y la derrota ante Estados Unidos. En el conjunto de la opinión pública influyó la pérdida de los últimos territorios nacionales de ultramar y la evidencia de la aplastante superioridad militar norteamericana. En la izquierda, la derrota del 98 afianzó su interpretación del significado del Régimen de la Restauración: el triunfo de la reacción, la continuación de la historia más negra de una España que se había apartado de la modernidad en el siglo XVI, al rechazar la Reforma, y que se había hundido en lo que Ortega y Gasset llamó "tibetanización" que era un aislamiento voluntario y un narcisismo letal, con el consiguiente atraso económico, la ignorancia y el apego a las tradiciones caducas. Esta visión negativa de la sociedad, la tradición y la historia españolas se encarnó en la genialidad de los escritores del 98. España, dijo Ortega, era la historia de una enfermedad. La Segunda República era, para Azaña, una empresa de demoliciones llamada a desmantelar la falsificación instaurada por sucesivas generaciones de liberales traidores a los principios de sus mayores, los gloriosos doceañistas.
La crisis del 98 con frecuencia se ha presentado como una catástrofe nacional, identificando los errores de los gobernantes españoles con el fracaso histórico de un pueblo (cuando esta crisis se produce, la realidad histórica nos muestra a una nación activa en la defensa de sus intereses).

Resulta tópico sostener que España agonizaba en 1898, lo que se evidenció a finales del siglo XIX es que el sistema de la Restauración estaba en su fase terminal. En la falsedad, arbitrariedad e inconsistencia del sistema político instaurado en 1875, y en su agotamiento, se encuentran las verdaderas causas de la crisis. Un aislamiento internacional de España en una época de expansión imperialista, agravado con la pérdida de Cuba y Filipinas. Tras la pérdida de sus posesiones americanas con le desastre 1898, la actuación exterior española se orientó hacia el norte de África en un momento en que las grandes potencias Imperialistas se estaban repartiendo el continente africano. España empezó con una tímida política exterior con el objetivo de Marruecos. A partir de 1906 España inició su penetración en el norte de África. La conferencia de Algeciras de 1906 y el posterior tratado hispano-francés supusieron la entrada de España en el reparto de África. A España se le concedió una franja en el norte, el Rift y un enclave en la zona atlántica: Ifni y Río de Oro.

sábado, 14 de marzo de 2015

Sociedad del imperio español en el siglo XVI XVII

En los siglo XVI XVII, el imperio español estaba marcado por grandes diferencias sociales y algunos conflictos violentos, aunque en general se puede decir que es una sociedad estable.
La población española crece democráticamente durante el reinado de la familia de los Austrias en el siglo XVI debido al crecimiento económico del país y desciende considerablemente en el siglo XVII debido a la crisis que recorre España. España en esta época era un imperio dependiente de la producción y se dan crisis económicas y de subsistencia cuando falta mano de obra, como paso cuando se expulso al pueblo morisco del imperio en el siglo XVI.

ESTRUCTURA
La sociedad moderna es plenamente estamental. Existe una profunda desigualdad social, en la que los estamentos son mucho más cerrados que en la Edad Media.
La nobleza y el clero son los estamentos privilegiados. La nobleza se convierte en un estamento cerrado al que sólo se puede pertenecer por linaje, aunque es un estamento con fuertes diferencias económicas, en el que destacan los grandes de España (que son los más ricos), y a los que se contrapone la pequeña nobleza, como los hidalgos que viven gracias a los cargos públicos que se les conceden. En el siglo XVI la nobleza española se hace cortesana y tiende a vivir en Madrid cerca del rey. Los caballeros son una nobleza media, ya que poseían cierta fortuna.
El clero es por su condición un estamento más abierto, ya que ingresan en él personas de toda condición. Sin embargo, también había grados dentro de la iglesia. Los cargos eclesiásticos más relevantes estaban reservados a personas pertenecientes a la nobleza, mientras que los curas párrocos rurales eran personas descendientes el pueblo. Sin embargo, las mayores diferencias económicas se daban entre los religiosos seculares y los que pertenecían a órdenes religiosas, con un capital patrimonial muy importante. También era muy importante el patrimonio de algunos obispados, como el de Toledo.
El privilegio de estas clases consistía, fundamentalmente, en la exención de pagar impuestos, y la aplicación de una legislación diferente, con jueces propios.
El estado llano era aún más heterogéneo, pues a él pertenecían desde la burguesía mercantil y financiera, que prestaban dinero a la corona, hasta los mendigos. La burguesía urbana controlaba el gobierno municipal y las cortes. a través de los ciudadanos honrado que había en todas las ciudades. También había diferencia patrimonial entre el campesinado, ya que había campesinos que podían arrendar o subarrendar sus tierras, y jornaleros que estaban en paro la mayor parte del año.
Tambien habia otro grupo minoritario en la sociedad española del siglo XVII que eran los moriscos o los gitanos.Con los mudejares hubo conflictos desde que en 1499, tras la rebelión del Albaicín, los reyes catolicos promulgaron la pragmatica de la conversión forzosa a la que siguió la rebelión de las alpujarras en 1502. Pero los verdaderos conflictos con los moriscos se produjeron en el siglo XVI, porque como sus formas de vida rurales continuaban siendo tradicionales, los cristianos viejos dudaban de su conversión. Hubo muchos progromos contra los cristianos nuevos, entre los que también estaban los judios conversos. La rebelión más importante de moriscos se produjo en las Alpujarras granadinas entre 1568 y 1569, por los decretos que limitaban el derecho de propiedad a los moriscos. Finalmente el duque de Lerma promulga el Decreto de Expulsión de los moriscos comienzan a salir de España el 22 de septiembre de 1609.
Otra minoría importante en los siglos XVI y XVII es la de los extranjeros principalmente franceses y genoveses que se instalan en el reino de Aragón y Castilla en busca de mejores condiciones de vida. El concepto de extranjero en está época incluye a todos los que no son naturales del reino, aunque pertenezcan a la misma corona.
Una minoría importante, y problemática, es la de los gitanos, que son vistos como vagabundos, sin oficio. Los gitanos llegan a España a comienzos del siglo XV. Son sistemáticamente perseguidos, y se intenta por todos los medios que se establezcan en ciudades. La primera pragmática en este sentido la promulgan los Reyes Católicos en 1499, y se repetirá en múltiples ocasiones, hasta que en 1570 Felipe II decrete el Encarcelamiento General. Esta situación de persecución oficial no se acabará hasta que en 1583, Carlos III promulgue su pragmática declarándoles útiles a la Corona.
Otra minoría importante fue la de los mendigos y vagabundos cuyo número es incierto, pero que fue aumentando, sobre todo en el siglo XVII. Una manifestación clara de esta forma de vida es la que se refleja en la novela picaresca. Contra los mendigos y vagabundos se decretan numerosas levas, que les obligan al servicio de armas forzoso; y las leyes de vagos, que les obligan a realizar diferentes trabajos. También hubo en España esclavos, sobre todo en la corte y en Sevilla.


viernes, 13 de marzo de 2015

EL IMPERIALISMO ESPAÑOL. SIGLO XVI

ESPAÑA EN EL SIGLO XVI
España, la primera gran potencia de la Europa moderna:
La importancia que España logró en Europa en el siglo XVI estuvo basada en el poder y la inmensa riqueza  que tenía a su disposición a través de los dominios descubiertos y conquistados en América. Y ese poder y riqueza afectaron la forma y la dirección en que se desarrollaron los otros Estados europeos que se estaban consolidando. 
La monarquía española combinó dos conjuntos de recursos. Por una parte, se benefició más que ninguna otra de la política matrimonial dinástica. Y por otra, la conquista de América le proporcionó una superabundancia de metales preciosos. En el siglo XVI, el Estado español contó con un volumen de territorio, influencia y tesoros, que ninguna monarquía rival podía igualar.

Los Reyes Católicos y la unidad política de España 

A fines del siglo XV (1469) , el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón —los dos reinos más importantes— sentó las bases de la unidad política de España. Sin embargo, el poder de la monarquía no fue reconocido del mismo modo en todas las regiones del reino. Isabel y Fernando pusieron en práctica un programa de reorganización económica y política para fortalecer su autoridad, pero no lograron la fusión administrativa entre Aragón y Castilla. Los Reyes Católicos no pudieron establecer una moneda única ni un sistema fiscal y legal común dentro de sus reinos.

Los reyes católicos. En Castilla se concentraba la mayor parte de la población de España. Era tierra de una aristocracia con enormes posesiones, en las que el cultivo de cereales había sido abandonado progresivamente para dar lugar a la cría de ovejas.  Esta producción conectó a las ciudades castellanas con la industria textil de Flandes. En el reino de Aragón, a diferencia de castilla, la aristocracia local todavía ejercía sus poderes feudales sobre un campo estéril y en el que sobrevivía la servidumbre.  La actividad económica de la región era el comercio en el Mediterráneo y la ciudad de Barcelona era el centro de un imperio mercantil donde residían los grupos comerciales más ricos de la región.
 
   
 


El imperio de Carlos V Habsburgo. Dinastías y política matrimonial. Desde 1438, miembros de la casa de Austria y de la familia de los Habsburgo, ocuparon el trono del Imperio Germano. Ellos siguieron una hábil y afortunada política matrimonial. Maximiliano I se casó con Maria de Borgoña. Esto significó que a los Estados patrimoniales de Maximiliano —Austria, Estiria, Carintia, Canijola Tirol y Alsacia meridional— se añadieron Flandes, Países Bajos, Brabante, Luxemburgo, Artois y el Franco Condado. Pero el matrimonio decisivo fue el de Felipe el Hermoso —hijo de Maximiliano— con Juana la Loca —hija y heredera de Fernando e Isabel- los Reyes Católicos—. Por parte de Aragón, eran Estados patrimoniales de Juana: Sicilia, Cerdeña, Nápoles y Navarra; y por parte de Castilla, las colonias de América. De este matrimonio nació el que después será Carlos V de Alemania y I de España

Carlos V Habsburgo fue el creador del primer imperio colonial moderno. Sobre su imperio nunca se ponía el sol: era un Imperio sin crepúsculo.
Durante la primera mitad del siglo XVI, Carlos de Habsburgo, el nieto de los Reyes Católicos, fue elegido emperador del Imperio Germánico.
Sobre la base de los territorios de la Casa de Austria (a la que pertenecía su padre, Felipe de Habsburgo)  y los territorios de Castilla y Aragón (que había heredado su madre Juana), Carlos V se propuso reconstruir un imperio universal  cristiano. Amplió su base territorial en Europa y justificó la extensión de su dominio en la defensa de la religión católica.
Sin embargo, la tentativa de Carlos V de unificar política y culturalmente los Estados que formaban el Imperio Germánico, se enfrentó con una pluralidad de lenguas, tradiciones y costumbres. También contribuyeron al fracaso del imperio europeo los enfrentamientos que originó la Reforma protestante. Este fue un movimiento que se originó en Alemania en 1517 y dividió a los miembros de la Iglesia cristiana en católicos y protestantes.

El emperador no logró establecer la monarquía hereditaria ni una administración centralizada. Pero el intento de Carlos V de organizar un imperio provocó la reacción de los otros Estados. Muchos reyes y príncipes lucharon contra él para asegurarse el dominio en su territorio. Desde esta época se fueron estableciendo las fronteras que separaban los territorios de cada Estado.

División religiosa de Europa a fines del siglo XVI
El emperador Carlos V intentó contener la reforma religiosa por medio de la negociación, pero finalmente estalló la guerra entre católicos y protestantes. En 1555, por la Paz de Augsburgo, Carlos V reconoció a los Estados del Imperio Germánico el derecho a elegir su religión y a que los súbditos profesaran la misma fe que su príncipe. De este movimiento surgieron diversas iglesias: la luterana en Alemania, la calvinista en Francia y la anglicana en Inglaterra. Poco a poco los europeos fueron abandonando la idea de la unidad del cristianismo..

La rebelión de los Comuneros
En 1520 y 1521, Segovia, Toledo, Guadalajara, Madrid, Ávila, Burgos, Valladolid y otras ciudades, se sublevan. ¿Qué piden aquellos rebeldes que, además, son burgueses? En primer lugar, que el rey viva en España. que se case pronto y con una princesa portuguesa, a fin de realizar la unidad ibérica. Además, reducción de impuestos, derecho a llevar armas... Pero la revuelta no es contra el rey ni contra el Estado; es una revuelta nacional, de la nación española, contra los grandes —extranjeros en su mayoría— de la corte de Carlos V El jefe de los comuneros, Juan Padilla, consiguió una serie de éxitos militares. Después fue ejecutado. La sublevación de los comuneros, sublevación de una conciencia española, quedó así rápidamente truncada.” Los fundamentos del mundo moderno, de R.Romano y E. Tenenti, historiadores italianos contemporáneos.
Los Habsburgo en España:
La división administrativa del Estado español se acentuó con la llegada de Carlos I de Habsburgo al trono.  Al morir su abuelo materno, Fernando, en 1516, Carlos de Habsburgo se hizo coronar rey de Castilla y Aragón e inició el viaje a la península.
El nuevo rey no conocía el castellano y vino acompañado de consejeros flamencos que ocuparon los más importantes puestos en la Corte y en la Iglesia. Esto originó un violento rechazo por parte de la población de Castilla, la cual no apoyó las continuas campañas militares del monarca para extender y asegurar los dominios de su imperio, que eran costeadas con crecientes impuestos a las producciones del país.

Se produjo entonces una rebelión de los burgueses de las ciudades de Castilla contra el rey, entre 1520 y 1521. La rebelión de los comuneros fue sofocada por el ejército real al que se había unido la mayor parte de la aristocracia. La victoria sobre los comuneros fue fundamental para la monarquía española que intentaba fortalecer su poder, pero la derrota militar de los burgueses alejó la posibilidad de una alianza entre la monarquía y ese grupo social que impulsaba los cambios hacia el mundo moderno.
Carlos V: expansión territorial y debilitamiento del Estado español
Uno de los mayores logros de Carlos V fue la ampliación de los dominios de los Habsburgo. Pero fue inevitable la delegación de poderes en consejos y virreyes a cargo de la administración de las diferentes posesiones debido a la expansión territorial. La gran extensión del imperio de los Habsburgo hizo imposible su integración y obstaculizó el proceso de centralización administrativa.
Además, el Estado español se endeudó con préstamos para costear las guerras europeas. En 1556, cuando dejó el trono a su hijo, los ingresos de Carlos V se habían triplicado, pero como las deudas reales eran tan grandes, su heredero, Felipe II, tuvo que declarar la bancarrota del Estado un año después. Su gobierno es ejemplo de centralización y absolutismo. Establece definitivamente la capital del estado en Madrid. Símbolo de su poder es el Escorial, mausoleo, monasterio y residencia real.
Felipe II: ventajas y desventajas del tesoro americano
A partir de 1560, se descubrió en América del Sur las minas del Potosí:
VENTAJAS: aumentó fabulosamente la cantidad de metales preciosos recibidos en el puerto de Sevilla. La gran cantidad de plata que llegaba desde América fue una ayuda decisiva para el Estado español, porque le proporcionó ingresos extraordinarios.
El aumento de los ingresos reales gracias a los metales americanos influyó decisivamente en la política exterior española. El oro y la plata se podían utilizar para financiar los movimientos de tropas o las maniobras diplomáticas en toda Europa. Además, proporcionaba a los monarcas Habsburgo posibilidades de obtener préstamos y créditos por unas sumas que ningún otro príncipe obtenía.
DESVENTAJAS: el tesoro debilitó todavía más las bases de su poder porque la monarquía pudo sostenerse económicamente sin verse obligada a realizar la unificación fiscal y administrativa del reino.
Las campañas militares de Felipe II, Rey Prudente, continuaron a las de Carlos V Tuvo que enfrentar la rebelión de Holanda que estalló cuando Felipe II intentó restringir su autonomía política. La pérdida de los Países Bajos significaba una amenaza directa para los intereses económicos españoles, porque ambas economías eran complementarias: España exportaba lana y metales preciosos a los Países Bajos, y de ellos importaba productos textiles, material de guerra, cereales y pertrechos navales.
Además, su dominio aseguraba el cerco español sobre Francia. La guerra con los Países Bajos se extendió entre 1566 y 1598; España pudo reconquistar una parte de ellos pero las llamadas Provincias Unidas —Holanda— se independizaron. Además se empeñó en luchar contra la monarquía protestante de Inglaterra, e intervino en las guerras de religión de Francia para asegurar el catolicismo. La Armada Invencible fue derrotada por la flota de Isabel I de Inglaterra, pero Felipe II logró su objetivo con Francia.
El impacto de los metales americanos sobre la economía española. Los metales americanos llegaban a España por dos vías. Una eran los ingresos reales directos: entre el 30% y 40% de la producción que los productores americanos tenían que entregar en concepto de impuestos y cargas reales.
La otra era el uso de los metales preciosos como moneda para pagar las mercaderías indispensables —como aceite, vino y textiles— que no se producían en América. La llegada de los metales preciosos americanos influyó negativamente sobre las manufacturas de Castilla. Los textiles castellanos no pudieron competir ni en el mercado colonial ni en el interior de España. Los paños holandeses e ingleses eran más baratos. Los comerciantes de Holanda e Inglaterra comenzaron a satisfacer la demanda americana y de la misma España.
Por esto, los metales preciosos que llegaban a Castilla terminaron en manos de los extranjeros productores de bienes manufacturados y de alimentos. La economía española, agriada y urbana, quedó herida por las ventajas del tesoro americano
 
El fin del poder español en Europa
A finales del siglo XVI los envíos de plata desde América habían llegado a sus niveles más altos entre 1590 y 1600, pero los costos de las guerras habían crecido todavía más por lo que las finanzas del reino y la economía del país se encontraban en crisis. En 1596, Felipe II tuvo que decretar una nueva quiebra oficial.
Durante el siglo XVII, España fue perdiendo la mayor parte de sus dominios europeos a pesar de nuevas guerras para impedirlo, y se agravaron los problemas internos económicos y sociales.
Los tres reyes Habsburgos sucesores de Felipe II que ocuparon el trono de España durante el siglo XVII, fueron: Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Recibieron el nombre de Austrias menores en oposición a sus antecesores, ya que fueron los peores monarcas de su tiempo, débiles y holgazanes; entregar


jueves, 12 de marzo de 2015

Cultura Española de los siglos XVI y XVII. Siglos de Oro Español.

El Siglo de Oro de España es un nombre para un período que va desde 1492 a 1659. Básicamente, durante este tiempo, España encontró un lugar importante en el escenario mundial como lo demuestran algunas de sus grandes contribuciones a las humanidades. Nombres muy conocidos como Colón, Cervantes o Velázquez son sólo algunos entre los que llevaron a España a lograr su estatus dorado. El descubrimiento del Nuevo Mundo y el asentamiento en algunas zonas del mismo, contribuciones al arte, la música y la literatura son muestras dejadas por estos maestros que llegan hasta hoy.

La culminación de la Reconquista y el descubrimiento del Nuevo Mundo por Colón dieron paso a la Era Dorada. Con el desembarco de Colón alcanzado con éxito, España tuvo la oportunidad de demostrar su capacidad colonizadora. Una innovadora obra literaria de Antonio de Nebrija llamada “Gramática de la lengua castellana” también se publicó por las fechas que se consideran el inicio de la edad de oro.

 La inmensa mayoría de la población española era analfabeta. La cultura escrita era monopolio de una minoría culta, formada por clérigos y nobles o burgueses cultivados.
La mayoría de la población no podía acceder a la cultura escrita por una sencilla razón: los niños de los campesinos o las clases populares urbanas debían colaborar en su manutención. No había tiempo para ninguna formación. Las instituciones que se crearon con ese objetivo solo afectaron a las clases medias y altas y, sólo en muy raros casos.

Las universidades, entre las que seguía destacando Salamanca, se desarrollaron aunque siguieron enfocadas hacia la teología o las humanidades, dejando relativamente de lado los estudios científicos. Pero, instituciones como la Academia de Matemáticas, creada por Felipe II, o al Casa de Contratación, con una cátedra de Cosmografía, se preocuparon por la difusión de las ciencias en nuestro país.

En lo referente a las mentalidades, España vivió en este siglo el paso de una cultura humanista, influenciada por gentes como Erasmo de Rotterdam, que defendía una cierta tolerancia, a una cultura intolerante y represiva que tendrá su mayor concreción en el ideario del Concilio de Trento y en la labor de la Inquisición.
La creación literaria estuvo fuertemente sujeta a la censura religiosa. La Inquisición se encargó de la represión y en 1559 el inquisidor general Valdés publicó el “Índice de libros prohibidos”.


Prohibiendo muchas obras clave del siglo.
Miguel de Cervantes y Lope de Vega son los dos hombres probablemente más responsables del salto de la literatura española a un nivel superior. Ambos escritores publicaron obras satíricas con comentarios sobre la Iglesia, el Estado y la política. De hecho Cervantes estaba en la cárcel por evasión de impuestos cuando comenzó su célebre obra “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”.



Diego Velázquez, sevillano, es uno de los artistas más importantes e influyentes de España. Velázquez ganó la atención de los estadistas de Europa por pintar retratos en un enfoque realista con un elemento añadido de emoción. Su obra más conocida son “Las Meninas”, que hoy cuelga en el Museo del Prado de Madrid.

Durante el siglo XVI, la mayoría, si no toda la música, se escribía para la iglesia en himnos, evangelios y otras piezas seculares. Las obras de Tomás Luis de Victoria, Francisco Guerrero y Alonso Lobo rompieron el molde tradicional de la composición musical en España. Su música tenía la cualidad de capturar las emociones como el éxtasis, la nostalgia, la alegría y la desesperación. Al liberarse de las piezas tradicionales escritas para la Iglesia Católica estos hombres también contribuyeron en gran medida a la época del barroco español.
El final de la Edad de Oro viene marcado de forma evidente por la llegada de la época barroca (1600-1750). Las orquestas y las óperas comenzaron a tomar forma durante este tiempo con compositores que incluían en sus obras elementos del espíritu humano y elementos de la naturaleza. Una de las obras barrocas más conocidas son las “Cuatro estaciones”, de Vivaldi.


Fuentes: 





jueves, 29 de enero de 2015